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martes, 11 de julio de 2017

FELIPE ABARZUZA Y RODRIGUEZ DE ARIAS. EL AZAHAR DE LA NOVIA


el azahar de la novia

 Banquete de boda...alegría y festejo. Abárzuza nos muestra un escena cotidiana, realista, alejada de lo conceptual. Todo el protagonismo es para el grupo de mujeres y el  prendimiento de un ramito de azahar en la pechera de la novia.

1901. Óleo sobre lienzo, 235 x 335 cm.
Voy a compartir con ustedes una obra que me encanta, por el tema, el impecable trabajo pictórico y lo que me transmite. Una escena costumbrista, contemporánea al pintor, muy andaluza, muy nuestra...de antaño.

La composición pretende paralizar y dar protagonismo a un momento concreto de la acción. Para ello, utiliza recursos que dan ilusión de movimiento, como el pie adelantado de la niña, la cabeza alzada del perro y las diferentes posturas de la cabeza, consiguiendo así el dinamismo. Es curiosa la composición con una diagonal profunda hacia la izquierda, donde reúne el grueso de los personajes, que pasan a un segundo plano, dejando el primer plano para la escena protagonista. Y creando un vacío intencionado, porque el cortejo esta llegando, aun no ha comenzado la fiesta.

El colorido empleado busca la sencillez y la calidez, tonos suaves y pasteles para los trajes de las señoras y blanco para las niñas. Verdes oscuros pero suaves. Detalles lumínicos sin claroscuro.
La pincelada suelta y gruesa, el trazo firme y la mancha de color aportan un aire impresionista. Pero el realismo es indiscutible, no deja nada a la imaginación. Todos los detalles no dejan lugar a dudas, indicando claramente donde, que y como transcurre la acción. Las mujeres andaluzas con sus flores en el pelo, abanicos y mantones. Los caballeros con sombrero de ala ancha y traje de chaqueta oscuro. Consigue el intimismo con personajes muy familiares, el perro es la fidelidad del hogar, la abuela en la mecedora simboliza la familia.

Un festejo que, como era costumbre, se celebra en el patio de la casa, para familiares, amigos y vecinos. Con una decoración sencilla, guirnaldas de farolillos, sillas de enea, mesas de mantel blanco con vajilla de loza y el cobijo de los frutales del jardín.
La novia en el centro del corro de mujeres, vestida de oscuro y con mantilla, así era antiguamente. Una mujer prende en su pechera un ramito de azahar. Era muy tradicional que el azahar acompañara a la novia el día de su boda, ya que es símbolo de buena suerte, pureza y amor eterno, así como la fecundidad. y se dice que su intensa fragancia aleja las malas energías.

Todos sonríen mostrando su felicidad. Creo que el pintor consigue reflejar la ternura del momento, particularmente en el gesto del señor que se asoma por detrás de la novia, en la señora que mira a la niña, y en la sonrisa complaciente de la anciana sentada, todos contribuyen a crear una atmósfera de familiaridad y complicidad.

Contemplar el cuadro es viajar al pasado, al tiempo de nuestros abuelos. El arte nos hace enlazar los tiempos, lo que fue, es parte de lo que somos.
Me consta que no esta de moda mirar a la Andalucía pintoresca de sombrero y farolillo, que hoy queremos ser globales y renegamos de tópicos y típicos. Y esta bien. Pero es una realidad que Andalucía tiene tradiciones y costumbres que la hacen ser única. Los que cuando eramos niños solo teníamos un canal de televisión, recordamos esos patios, llenos de olores y colores muy familiares.
Al ver este cuadro, no puedo mas que sentir un poco de nostalgia...como hemos cambiado¡¡¡



FICHA TÉCNICA:

Propiedad: Colección del Museo del Prado

Número de catálogo: P06464
Autor: Abárzuza y Rodriguez de Arias, Felipe
Título: El azahar de la novia
Fecha: 1901
Técnica: Óleo
Soporte: lienzo
Dimensión: Alto235 cm.; Ancho335 cm.
Procedencia: Adquirido al autor, 1901; Museo Nacional de Arte Moderno, 1901-1971; Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 2016
Ubicación: Sevilla- Delegación del Gobierno en Andalucía (Deposito) 


SOBRE EL AUTOR:

Abárzuza y Rodriguez de Arias, Felipe
Puerto Real, Cádiz 22. 05. 1871- Puerto Real, Cádiz 21. 09.1948

Nuestro paisano fue pintor, restaurador, decorador y fresquista.
Trabajaba la pintura de casacones, el paisaje, el retrato de temas sociales.
Se formó en la Escuela de Bellas Artes de su ciudad con josé Morillo, mas tarde en Madrid fue discipulo de Joaquín Sorolla. Fue prodesor de Composición Decorariva de la Escuela de Artes e Industrias y Bellas Artes de Cádiz. Director del Museo Provincial y miembro de la Comisión de Monumendot de Cádiz. 
Galardonado con Mención de Honor en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1892 y 1895 cuando el Estado adquirio la obra " Ilusiones y realidades", tercero en 1899 y 1901 y segundo en 1904.
Como fresquista decoró entre otros la Capilla del Hospital de Mujeres, la Capilla del Sagrario de la Iglesia de San Antonio y los techos del Gran Teatro Falla emtre 1908 y 1909 y el Ayuntamiento.
Actualmente sus obras se pueden encontrar en la colección del Museo del Prado (deposito en Delegcion del gobierno en Sevilla, como la que comentamos) en Museo de Bellas Artes en Granada, en el Museo de Cádiz y en colecciones privadas.
Fue padre de los almirantes Felipe y Fernando Abárzuza Oliva. El final de sus vida lo paso en Puerto Real, donde falleció en 1948.

Edición: Patricia 
Fuentes:
https://www.museodelprado.es/coleccion/obra-de-arte/el-azahar-de-la-novia/cb729688-0ff0-4019-8aec-646c972ed585
http://ceres.mcu.es/pages/ResultSearch?txtSimpleSearch=Abarzuza%20y%3Cb%3E%20Rodr%EDguez%20%3C/b%3Ede%3Cb%3E%20Arias,%20Felipe%20%3C/b%3E(A)&simpleSearch=0&hipertextSearch=1&search=simpleSelection&MuseumsSearch=MCA%7C&MuseumsRolSearch=2&listaMuseos=[Museo%20de%20C%E1diz]

jueves, 13 de abril de 2017

Cementerio de Villaluenga

Descansar en paz

La Iglesia del Salvador de Villaluenga del Rosario, en la sierra de Cádiz, acoge el Campo Santo entre sus ruinas. 

Como si de un cuadro renacentista surgiera, la imagen de la Iglesia de El Salvador, es imponente. 
El edificio en ruinas, nos habla del tiempo, de la decadencia, de que nada es eterno, por muy fuerte que sea. 
Acoge entre sus muros, al ser humano en su último lecho, bajo el cielo, sin techo. 
Rodeado de un maravilloso paisaje y amparado por los riscos, cada uno de los rincones nos evoca al tempus fugit. Una imagen elocuente... el tiempo pasa...


Según la UNESCO, los paisajes culturales son bienes culturales, producto de la acción humana y la naturaleza, que ilustran la evolución de la sociedad a lo largo del tiempo, bajo la influencia de restricciones físicas y/o de las posibilidades de su entorno natural y de las fuerzas sociales, económicas y culturales sucesivas, tanto externas como internas.


El pueblo de Villaluenga del Rosario, ubicado al Noroeste de la Sierra de Cádiz, es un reducto de paz y tranquilidad. Sus casas encaladas, encaramadas a la peña, miran de frente, a esa lengua de tierra profunda que abarca el horizonte y de la que toma su nombre.
En el centro del Parque Natural Sierra de Grazalema, a los pies del Navazo Alto y frente a la Sierra de Líbar, el pueblo, situado a una altitud de 858 metros sobre el nivel del mar, es mas alto y mas pequeño de la provincia. 
Todo ello influye en su clima singular, de temperaturas extremas, lo que ocasiona que tenga el indice  pluvioso mas alto de la península. 
Es uno de los pocos pueblos de la provincia que se cubre de nieve. Ofreciendo esta bonita imagen. 



En el yacimiento de las Cuevas de la Manga se data la presencia humana desde el Paleolítico Inferior, pero el devenir de la historia, le concede origen musulmán, restos de calzada medieval, etc.
Destacados monumentos son las iglesias de San Miguel y El Salvador, las ermitas de San Gregorio y del Calvario, el Ayuntamiento y la Fuente de el Acueducto, y su singular Plaza de Toros que no es redonda sino poligonal con sus gradas de piedra local. 
Para los amantes de la espeleología, deciros que en sus alrededores hay 80 cuevas y tres de las cuatro simas más importantes de Andalucía: Sima del Cacao, de los Republicanos y de Villaluenga.
Su industria quesera esta siendo reconocida internacionalmente. 
Cuenta con un Museo del Queso, que incluye una tienda y en el que imparten talleres. 
Su artesanía se elabora con productos autóctonos como el corcho, la palma, el esparto y los telares. 
Pero vayamos a lo que nos ocupa: la Iglesia cementerio de El Salvador


 

 Subiendo a la parte alta del pueblo, legamos a la calle Torre. Al fondo,  podemos contemplar la imagen de la Iglesia, con la torre restaurada adosada al muro originario que no esconde el paso del tiempo. 
Una cancela cerrada permite contemplar el interior, un tanto fantasmagórico, pero lleno de belleza.


                               

Conseguimos encontrar al custodio de la llave, un señor, ya mayor, que nos contó anécdotas y que amablemente nos la cedió para poder hacer el reportaje fotográfico.



  Según parece, ya que la documentación se perdió en un incendio, como en tantos otros casos la Iglesia de El Salvador, data de 1722. 
En la guerra de la Independencia fue incendiada por las tropas napoleónicas. 
El posterior abandono la convirtió en ruinas. Y los lugareños le encontraron una utilidad.


 A pesar de que la tradición de los enterramientos en Iglesias y Catedrales es algo común, siempre con personajes relevantes. No es muy normal encontrar el propio Campo Santo dentro de la Iglesia, aprovechando sus estructuras.


La torre fue restaurada. Pero la protagonista es la arquitectura de las ruinas de la Iglesia.






En esta panorámica podemos observar el porte magnifico de la estructura superior, ahora, sin bóvedas ni cúpula, pero que nos deja adivinar su pasado.


Las lápidas encastradas en los muros de piedra, resaltan por el encalado. No deja de tener algo de hermoso este rincón, la hierba que crece libre, la techumbre de teja, el deterioro de los muros...


El patio principal, esta rodeado por lápidas. La serenidad del entorno, reflejan la espiritualidad del lugar.


Al fondo del patio central, se accede a otras zonas, donde se han ido acoplando, a los laterales, los nichos. Se advierte que son menos antiguos que los anteriores.


Si no podéis entrar a visitarlo, desde el exterior, por encima del muro puede contemplarse esta zona.


Este paisaje del fondo con la Lengua y la Sierra. es un lugar privilegiado para la última morada.


El acceso y los laterales están cuidados y son mas modernos, pero se integran perfectamente con las ruinas de la Iglesia. 


Al fondo, a su espalda, el Navazo protege el pueblo y el cementerio, dejando caer su sombra alargada cuando llega la tarde.


Hemos evitado enfocar muy claramente los nombres de los difuntos, por respeto. Esto a condicionado un poco las fotografías. Os animamos a visitarlo por que merece la pena.



Fuentes:
Fotografías: Arte Plus Ultra